Crónica I Salida Cultural Proyecto tu Mirada: CBA World Press Photo

Apenas quedaban unos pocos minutos para las seis de la tarde, cuando la puerta del Círculo de Bellas Artes se empezaba a llenar de caras conocidas. Tras los saludos y las presentaciones típicas y habituales, las primeras bajas de última hora, entre ellas… Javi, Carlos y Zulema… ¡los administradores! Caras de sorpresa… ninguno estaba presente por complicaciones de última hora. Aun así, sin nadie a frente que nos guiara, con valentía, nos adentramos en el interior del Círculo, donde esperaba la exposición.

Una vez con las entradas en la mano, y tras un cambio repentino por aquello de subir a la terraza, alguien viene hacia nosotros… ¡era Nieves!, quien había llegado un rato antes por motivos de horario. Así, todos reunidos y felices, nos dirigimos hacia la interesante “puerta” por la que se accedía a la exposición: una gigantesca cámara Canon, ante la que tragarían saliva algunos de Nikon.

Foto: Natividad García

Semejante portal merecía que se hiciese allí la foto de grupo, lo que le cayó en suerte a un chico que pasaba por allí, quien tuvo que atender a un pequeño requerimiento: ¡no nos cortes los pies!

Una vez atravesada semejante portada, la exposición se abría ante los presentes. Fotos de todo tipo: imágenes de guerra, deportivas, fotos de denuncia, etc. Los comentarios fueron abundantes y muy variados.

Pero, como no todo iba a ser ver fotos, y aprovechando que los reunidos íbamos bien pertrechados con cámaras y abalorios, era hora de ascender a lo más alto del edificio y disfrutar de las vistas que ofrece la terraza del Círculo, por lo que iniciamos la ascensión hacia las alturas… con una sorpresa. Por avería del montacargas, el último tramo tocó a fuerza de escalones.

Pero antes de subir tocaba despedirse de Nieves, a quien ya se le hacía tarde.

Por fin, llegada a la azotea, la cual estaba llena de mesas y de barras de bar, las cámaras comenzaron a fotografiar los tejados de Madrid.

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Todavía había luz y el Sol tardaría un rato en ponerse, así que había que matar el tiempo… ¿Y qué mejor plan que dejar pasar aquel rato con una cerveza fresquita en la mano, contemplando cómo, poco a poco, cambian los azules y los anaranjados del cielo, los que quedaron debidamente grabados en los sensores y tarjetas de nuestras cámaras?

Foto: Natividad García

Foto: Natividad García

Foto: Natividad García

Y llegó el momento de abandonar las alturas de aquella azotea y volver a pisar la calle. Finalmente, tras un nuevo refrigerio, llegó el momento de las despedidas, dando fin a una divertida y agradable tarde de reencuentros y de presentaciones, en la que se echó en falta a los ausentes.

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